lunes, 28 de enero de 2013

CONVIVENCIA MATRIMONIAL O EN PAREJA


    ¿SOMOS TOLERANTES CON NUESTRAS PAREJAS?

Una de las cosas más hermosas que se experimenta con la madurez y con el paso de los años es la convivencia con tu pareja, con tu marido o tu mujer. Aunque hayas pasado de novios una larga travesía de años, nada tiene que ver con la convivencia. Es una etapa totalmente diferente, especial e imprescindible. Se puede llegar a considerar una de las mejores.
Se suele decir que es cuándo realmente conoces a la persona. Sus defectos, sus virtudes, sus manías, sus cosas buenas. Pero es un arma de doble filo. Cuando convives con alguien, duermes cada noche con esa persona. El dormir con alguien acaba creando una codependencia que ya nunca más quieres volver a dormir sola. No os podéis imaginar el cariño que se le toma a una persona cuando duermes con ella cada noche. Es inconsciente a pesar de que creas que lo sabes.
Pero la convivencia tiene otras miles de cosas para la pareja. El entenderse y llevarse bien es imprescindible. No valen las discusiones innecesarias, eso acaba con la relación más tarde o más pronto. Si tienes a tu lado a una persona maravillosa, consérvala. No sólo porque la quieras, sino porque aunque la soltería es genial a veces, es muy difícil volver a encontrar a alguien que encaje a la perfección contigo. Es difícil encontrar a personas geniales. Tras mucho tiempo creyendo que ya no quedaban en la tierra hombres buenos, encontré al mío. Uno realmente genial que no cambio por nada del mundo.
Debemos de intentar mantener que esa magia o por lo menos la buena relación persista cada día. Muchas relaciones se apagan y se rompen por falta de comprensión, falta de atención por la otra parte, etc...
Cuando llegamos de trabajar, nos sentimos con ganas de quitarnos los zapatos, descansar y que nadie nos hable por lo menos durante unos minutos para poder hacer un cambio de chip o desconexión con el mundo frenético con el que hemos peleado durante el día. Pero ahí debe de haber una conexión entre ambos para que se respete el descanso de la persona.
Puede que tú estés peleando todo el día en casa con miles de tareas y con los niños que te están volviendo loca, y estás deseando de que llegue él para descargarte y decírselo. Pero antes de gritarle y decirle lo agobiada que estás, por qué no piensas primero que él puede que venga destruido del trabajo, reuniones, tráfico...? Al igual que él debe de pensar primero que tú estarás muy saturada con las tareas, los niños, problemas diversos..., antes de que esté toda la noche con cara de pocos amigos.
Lo ideal es que haya una comprensión mutua. Puede que estemos hablando de apenas unos minutos de margen para que la otra persona nos pueda prestar su completa atención.
Si eres tú la que estás en casa, déjale que llegue se descalce, se cambie de ropa, se de una ducha y pasen por lo menos 10 minutos. Y será para ti mejor a la hora de explicarle alguna historia. La probabilidad de que él esté más receptivo aumenta considerablemente.
Nunca nos olvidemos de que todos tenemos nuestros propios problemas. Debemos dar y que nos den oxígeno. Y recuerda, antes de atacar, respira y cuenta hasta diez antes de decir algo. Muchas veces evita enfrentamientos innecesarios. Por qué no evitarlos? si eventualmente vais a hacer las paces...
Es importante que haya buen ambiente en el hogar para que sea agradable y relajante.

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