miércoles, 3 de abril de 2013

INTENTAR CAMBIAR A ALGUIEN

¿ INTENTAS CAMBIAR A ALGUIEN SIN DARTE CUENTA?

Las relaciones laborales sabemos que suelen ser complicadas. No siempre, pero siempre ha existido y siempre existirá el que hayan problemas en todos los trabajos.
Pero las relaciones personales muchas veces pueden llegar a ser más complicadas de lo que nos imaginamos. Durante el día a día luchamos con ellas, pero no somos conscientes del trabajo que lleva detrás. Un desgaste tanto físico como emocional.
Las relaciones de pareja son complicadas, las de los amigos también y las de los familiares, creo que se lleva el 1º premio a ello.
Cuando somos pequeños o adolescentes podemos ir observando o intuyendo diversos comportamientos de los padres, hermanos..etc. Pero cuando ya alcanzamos la mayoría de edad y somos adultos, con el paso de los años te vas dando cuenta de que se convierten en personas complicadas, con un corazón enorme y siguen dando la vida por ti, pero en personas difíciles de llevar.
Mientras somos pequeños o estamos todavía en una edad infantil eso nos suena a lejano o de mayores. Pero cuando eres adulto tu espíritu sigue siendo joven pero no asimilas muy bien éste tipo de situaciones. Empiezan a tener comportamientos caprichosos, pataletas como los niños, se vuelven mal pensados, por nada piensan que ya no les quieres. E inconscientemente creo que sufren como una especie de síndrome de abandono, ya sea por que se casa su hijo, porque decides ir a vivir a otro país, o que se están dando cuenta de que envejecen y no saben que va a ser de ellos. Debe de ser un miedo difícil de llevar, irracional, pero no deja de ser un miedo y como tal, es desagradable.
Bien, con todo ésto a qué me refiero? Me refiero a que si tiramos la vista atrás, nos daremos cuenta de que los padres también cambian. Las personas cambiamos continuamente, algunas más rápido que otras, pero cambiamos. Pero los padres, los observas, los miras, los analizas y piensas: no es la misma o el mismo que yo conocí...A veces suelen hacerlo para bien, otras para mal, otras un poco de cada. En cualquier caso, nadie somos perfectos, simplemente cambian.
Y los hijos tendemos a entenderlos, pero no tenemos un don que ellos sí tienen. La paciencia! Ellos son padres, y por muchas cosas feas que le hagas, siempre estarán ahí. Dicen que a los hijos se les quiere más que a tu vida. Pero los hijos no siempre han pasado por la paternidad o maternidad, y el que tus padres tengan un comportamiento feo hace que tu paciencia se termine en el minuto 0,...
Bien, qué tendemos a hacer? Tendemos a cambiar o querer que cambien su comportamiento. Pero con el paso del tiempo te darás cuenta de que es como si te dieses con un muro de hormigón. Ya puedes darle cabezazos que no lo rompes. Antes te rompes tú la cabeza.
Tenemos que empezar a asimilar que con la edad, ellos no van a cambiar porque no nos gusten sus nuevas costumbres, regaños, manías, etc...Debemos aceptar lo que hay y llevarlo de la mejor manera posible.
Por supuesto, hay terapias y terapeutas geniales que les irían fabulosas pero ellos por desgracia son muy reacios a ir a un psicólogo que ellos dicen a darle el dinero.
Es una lástima que en la generación de nuestros padres fuese un pecado o algo raro ir a una terapia para simplemente ver las cosas de otro modo. Uno a veces no tiene la verdad absoluta y podría vivir su vida de otra forma más simple, más agradable, más tranquila, más en paz...
No intentemos cambiar a nadie. Nos consumirá nuestras energías, nos perjudicará a nosotros mismos, y el resultado será más de lo mismo.
Podemos ofrecer nuestra ayuda y apoyo, pero si no se dejan ayudar o aconsejar. Sintiéndolo mucho, ya serás madre cuando te toque.
Estamos hablando siempre y cuando no se trate de una enfermedad. En ese caso, debemos estar ahí para lo que necesiten. Al igual que ellos lo han estado con nosotros hasta día de hoy.
Pero si se debe a comportamientos o actitudes cotidianas, respira y cuenta hasta diez antes de explotar. Creéme que saldrás ganando.
Como dice el proverbio; La paciencia es un árbol de raíces muy amargas pero de frutos muy dulces.

Os dejo con uno de los mejores pianistas de la historia que a mi siempre me ha encandilado. Raúl Di Blasio, disfrútalo...


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