lunes, 17 de junio de 2013

LA PACIENCIA ES UNA SABIA MAESTRA 1ª PARTE

               CONTAR HASTA DIEZ ANTES DE EXPLOTAR ES IMPORTANTE

Todos sabemos o alguna vez alguien nos ha dicho que tener paciencia es bueno. Todos alguna vez hemos escuchado la famosa frase: ten paciencia... Esa frase que tanto odiamos cuando esperamos algo o alguien.
La realidad es que la paciencia es la reina que lo mueve y lo consigue todo. Es un algo que sólo unos pocos consiguen alcanzar. Por lo general no le damos mucha importancia, pero está en cualquier cosa y circunstancia de la vida en la que te encuentres. Incluso es necesaria para no enfermar.
Y la conocida ansiedad de la que padece un gran porcentaje de la población es debida a la falta de paciencia.
La necesitamos desde para algo sumamente vital e importante hasta para lo más cotidiano y simple como puede ser la espera en un semáforo o en la cola del supermercado.
Nos hemos vuelto muy impacientes, en cuestión de segundos ya tocamos el " pito " del coche al de delante porque el semáforo se puso verde hace dos segundos. Y dos segundos no nos van a hacer llegar antes a ningún lado. Puede que sí, pero con unas pulsaciones elevadas, transpirados y con ansiedad. Lo cambias por dos segundos más en el semáforo?
Cuántas veces has entrado expresamente a un lugar a por algo que tenías en mente y una vez coges el artículo y ves la cola de la caja para pagar, lo dejas porque no quieres esperar? Eso pasa a diario...
De verdad no podemos esperar diez minutos para pagar? Cuando leemos esta reflexión suena ridículo pero cuando estamos en el momento ese, nos supone una eternidad. Y no es otra cosa que falta de paciencia.
Muchas personas son impacientes porque tienen prisa por alguna razón, otras por ser nerviosas de genética, otras están acostumbradas a trabajar bajo presión y eficiencia y sin querer lo aplican a todas las situaciones.
Pero en cualquiera de los casos en los que nos encontremos en la vida hemos de tener paciencia .Sé que es extremadamente difícil. Muchos de vosotros habréis estado listos para salir a cenar y os desespera como esperáis a otra persona a que se acabe de retocar. O siempre la misma canción de esperar a la misma persona porque se retrasa.
Existen dos tipos de personas, una la que es muy impaciente y por consiguiente muy puntual, y la otra la que se toma la vida con paciencia y a la que siempre hay que esperar. Que no os quepa la menor duda que la segunda tendrá una mejor calidad de vida que la primera y seguramente triunfará en la vida más. Y sin duda siempre conseguirá lo que se proponga. Aunque os parezca mentira es así. Seguramente pienses que la que va a cien por hora haciendo todo conseguirá lo que quiera, pero no. Las que van despacio y pasan desapercibidas suelen ser más cuadriculadas y en su interior saben muy bien lo que quieren y saben esperar, y en su interior saben que lo conseguirán. Y lo consiguen. Se le llama picardía. En cambio la que va a las corridas y siempre rápido no tiene tiempo de pensar qué está haciendo mal o bien, simplemente se deja llevar por los impulsos. Los dos casos son buenos y malos en su extremo, como todo en la vida.
Cuando estamos estudiando una carrera universitaria pensamos que nunca se terminará. Y se termina. Cuando nos gusta un chico y no nos llama por dos días, nos desesperamos esperando la llamada, y al final la impaciencia puede jugarnos malas pasadas aquí. Es muy probable que él te llame pero dale tiempo, si te muestras muy impaciente la otra persona lo percibe multiplicado por 20 y se echará atrás en algunos casos. En cambio si te gusta de verdad alguien y notas que puede surgir algo, espera, respira, deja pasar los días. Si ves que pasa un día y otro día, te cruzas miradas y no se decide, tranquila, dale tiempo. Tú sabes cuando le gustas a alguien de verdad, si no te ha dicho nada es porque hay algún motivo o simplemente está esperando el momento. Pero llegará el día, y será hermoso.
La paciencia siempre vale la pena. Cuando llega lo que tanto deseabas, lo recibes con una gran satisfacción.
Una persona a la que quiero mucho y siempre me dio buenos consejos desde bien pequeña, me enseñó a que la vida es de los pacientes. Puede que tenga razón...

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