domingo, 22 de marzo de 2015



                      DIARIO DE UNA EMBARAZADA : 2

Cuando hablamos de embarazo, maternidad o crianza podríamos estar horas y horas hablando o escribiendo. Es un tema que despierta mucha inquietud, debate, opinión, y sobretodo ganas de compartir tu experiencia aunque sólo sea para comparar con otras mamás. La mayoría nos consolamos cuando a otra mamá le pasa lo mismo que a ti o tiene el mismo síntoma o su bebé hace exactamente lo mismo que el tuyo. Es una experiencia tan nueva en tu cuerpo que hay veces en las que no reconoces bien lo que te está sucediendo. Y bueno, es agradable compartirlo con amigas o compañeras si están en la misma situación que la tuya. Hay grupos de amigas en los cuales coinciden varias embarazadas, y eso a veces puede incluso llegar a ser divertido porque es como que te sientes acompañada en el viaje de la maternidad. Pero en el caso de que no coincidas con ninguna amiga, no pasa absolutamente nada, te das cuenta que van pasando los días y te vas adaptando a tu cuerpo y tu cuerpo a ti. Incluso te das cuenta que aunque coincidas con alguna amiga, cada una va haciendo su camino porque es algo que forma parte de tu intimidad y de repente te encuentras en la recta final y ya te vas preparando para el parto. El cuerpo de la mujer es sabio. Muy sabio.
Cuando te haces el test de embarazo, más conocido como " predictor", la sensación es un poco de susto. Si si, aunque lo estuvieses deseando con todas tus fuerzas y aunque te estés tratando para ello, la cara que se te queda es de mirarte al espejo y decir: y ahora qué hago?
Obviamente, en mi pueblo se llama : pues  te aguantas! qué vas a hacer? jaja
Puntualizar que estoy en contra del aborto completamente.
Volviendo a lo que estamos comentando. Te miras al espejo te entra una especie de medio susto y llamas enseguida a tu pareja o le mandas una foto con el positivo. Y esperas como una especie de respuesta , nose. Es una situación cómica porque hemos estado peleando para lograrlo y de repente te sientes asustada. Es una reacción totalmente normal. Acto seguido te miras la tripa y te escuchas el cuerpo a ver que te dice. Por supuesto no va a decir nada. Pero desde ese día te sientes la más embarazada y preñada del mundo mundial. Empiezas a mirar ropa de tallas más grandes, te pones la mano en la tripa e incluso te echas hacia atrás sujetándote con la mano la lumbar mientras haces cola en la frutería. jaja
Pasan los días, y tu sensación de susto no cambia. Y por momentos te llegas incluso a sentir culpable por ello. Porque todo el mundo te da la enhorabuena y te recuerdan una y otra vez que es un motivo de alegría. Y claro que lo es, pero tu cuerpo nunca antes había pasado por esa experiencia y necesita un tiempo por pequeño que sea para aceptarlo y asimilarlo.
Llegan las posibles náuseas en el caso de que las tengas, pero de ese tema vamos a hablar más adelante.
Con el correr de los días empiezas una rutina de visitas al doctor, matrón, analíticas. Puede parecer alarmante o repetitivas las visitas al médico pero sinceramente, te conciencias que has de seguir esa rutina y al final lo haces sin más. Y todo va surgiendo sobre la marcha.
Las visitas al ginecólogo se convierten en visitas muy esperadas y deseadas porque vas a ver a tu bebé, y cada vez que vas lo ves más grande y es una experiencia única e irrepetible. Acto seguido llamas a los familiares para decir que todo va bien, y les mandas la foto e incluso se hacen cenas familiares para ver el video de la eco y escuchar el latido del corazoncito de tu pequeño o pequeña.
Habrán días en los que estés muy ilusionada porque con el paso del tiempo estás cada vez más contenta, y habrá días en los que no tendrás absolutamente ganas de nada porque simplemente te sientes cansada. Aunque todo vaya bien, aunque sea un simple cansancio, es molesto porque a nadie le gusta sentirse tan agotada. Y es que cuando se está formando el feto el agotamiento físico es bastante notable.
Habrán días en los que te sientes muy arriba y estás muy contenta y feliz por la llegada de un nuevo miembro en la familia y sólo tienes ganas de comprar cositas para tu bebé. Y desde aquí te animo a que las compres. Habrá quién te diga que no lo hagas hasta que no pase un tiempo prudencial, incluso hay alguna mente pesimista que en tu día más positivo te diga que hasta que no nazca no lo compres.
Mi respuesta es: NI caso!
Haz lo que te de la gana. Como si quieres comprar una cuna y ropa para cuando tome la comunión.
Quién es nadie para decirte que no compres nada? No crees que bastantes días raros tienes como para que algunos días que te sientes con iniciativa y ganas de bebé, alguien te lo quite?
Mira, si al final no va bien la cosa, pues no pasa nada. Pero nadie tiene que impedir ni influir en que te apetezca unos patucos. Sean blancos o sean del color que te de la gana. Tu eres suficientemente adulta y mujer como para decidir que hacer o cómo planear la llegada de tu bebé.
Después cuando ves esos patucos, esa mantita o es peluche, siempre recuerdas que fue el primero que compraste. Y es algo hermoso!
Disfrútalo!

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