miércoles, 23 de marzo de 2016

UN POCO DE ECONOMÍA



                                      UN POCO DE ECONOMÍA 1ª parte

Hace unos años se comentaba y se anunciaba que íbamos a entrar en una crisis económica y los expertos en economía se atrevieron a estimar que sería de unos 5 a 6 años aproximadamente, y así ha sido y está siendo. Cuando escuchábamos esa cantidad de años es como que pensábamos que exagerados si esto es pasajero y en un par de años se ha solucionado. Hubieron algunos que empezaron sufriendo esta crisis con la pérdida de sus trabajos puesto que las empresas directamente se presentaban en quiebra o suspensión de pagos. Algunos se encontraban en una situación realmente angustiosa porque no cobraban durante muchos meses seguidos y estaban en un ere donde tampoco tenían mucha más opción. Con el correr de los días y los meses esta situación fue siendo cada vez más frecuente hasta el punto de que era casi normal que alguien no trabajase y consideraban un héroe a quien si lo tuviese. Se empezó a sufrir mucho a nivel moral a todos los efectos. Es decir, para el desempleado con familia era un fracaso absoluto, para el empresario era al final una situación incómoda porque necesita o quiere hacer una limpieza de plantilla para optimizar al máximo sus gastos, y a veces es difícil ponerle nombre a esa lista. Recordemos que en las empresas de un pueblo pequeño se conoce casi todo el mundo y cuando las cribas son cada vez más estrictas, el hecho de poner un nombre a esa lista de 10 despidos es complicado. Uno porque es conocido, otro porque es familia de, otro porque es hijo de, otro porque es muy bueno y sin ese vamos a pique, ese no porque me cuenta los chismes, ese no porque es un super compromiso, en fin, para el empresario a veces se convierte en una tortura. Pero si nos ponemos en el lado del malo de la película podemos llegar a entenderlo, quiero decir, la compañía dispone de un numero de capital humano elevado en unos tiempos en los que quizá con la mitad es suficiente. Por supuesto no es una opción ni decisión agradable para nadie pero la empresa necesita de una gestión y asesoramiento financiero donde hay que optimizar gastos. Es muy difícil en situación de crisis dejarte llevar por los sentimientos cuando de economía o números se trata. Hay que saber separar sino te juega una mala pasada la situación personal. Cuando se toma la decisión de despedir a padres de familia y éstos van llorando a lágrima viva pidiendo por favor que no, es realmente duro. Pero la decisión ya está tomada y lo único que te pueden decir es una triste palabra de ánimo.
Luego tenemos al que todavía conserva el empleo en ese momento y todos le miran como transmitiendo un mensaje de ; eres un privilegiado. Vamos a ver, privilegiado por qué? porque una persona tenga un empleo no necesariamente debe soportarlo si no lo considera o no le compensa. En época de crisis económica se ha jugado mucho con el chantaje emocional y no podemos obligar a una persona a que continúe en un lugar de trabajo si no está bien o no está satisfecho. A veces continuar con ese lugar de trabajo le puede llevar a algo peor que quedarse desempleado y dedicarse a hacer pulseritas en la feria alternativa.
Se ha tratado de juzgar mucho a quién se queja de su trabajo, por qué? Todo vale en crisis? La respuesta es NO!
Volviendo al comienzo del artículo, efectivamente han pasado casi 8 años desde que empezó la crisis más fuerte, y obviamente eso se sabía y los expertos y los bancos lo sabían.
Pero la gente de a pie, es decir, el consumidor de la calle aunque no tuviese cifras exactas de lo que iba a pasar en términos económicos podría haber sido un poco más precavido y guardar un poco más. Y aún así guardando, el dinero se acaba.
Lo que no podía ser es que un año antes de pegar el batacazo cualquier persona con un sueldo de 1000- 1500 llevase un X5 y un ritmo de vida que era algo fuera de lo habitual. No hace muchos años quien llevaba un BMW era alguien que tenía un poder adquisitivo acomodado, no sólo por comprarlo sino por mantenerlo. Lo que no puede ser es que se fuese al Corte Inglés un sábado cualquiera y te comprases ropa como si no hubiese un mañana ó ir al corner de TOUS y tomar número como si estuviésemos en la carnicería, pero lo mejor de esto, te daba tiempo a ver todo el centro comercial y al volver aún no te había tocado el turno. Esto era un poco de locos. La gente tenía el dinero, sí, pero la gente debía de ser un poco más prudente porque cuando ha venido la crisis qué? Uno cuando hace eso debe de contar con unas reservas de dinero.
Por supuesto, siempre ha habido gente con dinero y siempre la habrá y para ellos la crisis no ha sido un inconveniente. Pero eso son excepciones donde la gente normal no podemos compararnos.
Continuando con lo anterior, quiero apuntar a que no todo ese consumo era inconsciente, era muy ilusionista, es decir, la gente tenía ilusión y alegría por poder consumir artículos que nunca antes había podido consumir. Ahí los bancos jugaron un poco con la ilusión e ignorancia de la mayoría de la gente joven de 30-40. Me da rabia porque ahí uno ya debe de ser un poco astuto y no dejarse llevar por las atractivas propuestas, puedes sí, pero si sabes que podrás responder a ellas, pero no todos tienen esos conocimientos de banca. Y al pedir los créditos pues ya que nos empastramos, pues nos empastramos para todo lo que nos apetezca. Y eso se paga. Se paga a nivel de consumidor por pérdida de trabajo, y se paga a nivel de banca por aumento del nivel de mora. ( índice de morosidad en la entidad bancaria) Pero cómo lo hacemos si dejas dinero sin saber si esa persona tiene un trabajo estable o te va a responder? Es muy tentador el bonus que dan a los empleados cuando cumplen los objetivos y consiguen vender el número de productos. Pero a veces hay que mirar las consecuencias, y si el cliente viene reclamando que lo has engañado, cancela todos sus productos, deja de pagar porque no puede y entonces pierdes productos, volumen de negocio si saca algo a plazo fijo o hipoteca y aumenta el nivel de morosidad porque aumentan las deudas y dificultades para pagar. Y por consiguiente la oficina o sucursal acaba sufriendo las consecuencias de tu mala gestión o de arriesgar a vender productos que no van a ser atendidos por el cliente. Y ello conlleva que despidan o sobre personal en esa oficina.
Es muy complicado regular todo este mundo porque es un pescado que se muerde la cola. El cliente consumidor quiere línea de crédito y que le prestes, y el empleado quiere  vender para conservar su puesto de trabajo. En ambos casos se trata de supervivencia, pero quién de los dos necesita sobrevivir más, el que no tiene trabajo ó el que lo tiene?
Ahí os dejo la pregunta para reflexionar con un poco de economía.

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